Mi Hogar

Mi hogar


Acá estoy de nuevo - hace menos de un año desde que salí de Huehue en agosto (el 10 de agosto, por si quieres saber). Uno de los días más tristes de mi vida. Abrazamos a algunos de nuestros niños favoritos mientras todos llorábamos en el piso de la estación de buses. Estaba tan desconsolada que le dije a Jesús que nunca volvería, a menos que fuera para siempre porque el tiempo del “en-medio-y-no-sé-cuándo-te-veré-de-nuevo” duele demasiado.

Y luego, un giro inesperado: Jesús brindó la oportunidad perfecta para ir, para enseñar nuevamente a algunas de mis personas favoritas por unas semanas. Entonces, en un solo fin de semana, me gradué de la universidad, me mudé de un apartamento a uno nuevo y al día siguiente volé a Guatemala. Tres lugares y casas diferentes. Tal vez soy demasiado sentimental, pero no creo que haya nada que dice "bienvenido" tanto como las reuniones. He decidido que son lo mejor. Con las reuniones, existe esta alegría mutua, desbordante e incontenible que no se puede expresar con palabras, que solo se ve como el abrazo más cálido de todos los tiempos. De nuevo, cómo volver a mi hogar.

Pienso que la sensación de un hogar ideal es algo por lo cual cada uno de nosotros hemos sido creados. Mi hogar se ve así: la risa de vientre tan fuerte que lloras, ni importarte qué hora es, bailar y cantar Coco en la calle mientras llueve, y las reuniones que parecen haber pasado una eternidad desde que las has visto (incluso cuando en realidad solo ha sido un día), porque estás TAN emocionado. Se siente como una galleta caliente y un vaso de leche, o tortillas, frijoles y huevos recién preparados. ¿Y cualidades esenciales del hogar? Seguridad, consistencia, libertad, autenticidad. En un hogar ideal, hay un énfasis en la gratitud y la celebración de una manera que honra las cosas difíciles. Acá en Huehue, he llorado tantas lágrimas tristes y felices - un maravilloso recordatorio de que soy sumamente y absolutamente humana.

Sin embargo, la verdad es que debido a que nuestro mundo está roto, ninguno de nosotros tiene hogares "perfectos". Probablemente pueda contar con mis dedos la cantidad de personas que conozco que sienten todas estas cosas casi cada vez que vuelven a su hogar. Veo el efecto de hogares rotos en mis estudiantes acá en Huehue, en mis amigos en los Estados, en mí mismo. No obstante, para todos nosotros, Jesús es cuidadoso al darnos hogares en otros lugares, a veces literalmente, a veces en sentido figurado. Para mí, me siento como en casa en el aula, siendo tonto y real con un grupo de niños de 7 y 8 años. O comiendo helado con un niño de 9 años y hablando de Jesús, los sueños y los niños (lo importante). El hogar probablemente se vea diferente para ti, pero los sentimientos son iguales: una alegría que no se puede explicar y un recordatorio de lo tan amado y conocido que sos por tu gente y por Jesús. Él reescribe nuestras historias, y todo apunta al Cielo hasta que realmente nos volvemos a nuestro verdadero hogar.

Uno de los mejores regalos que puedo dar a mis estudiantes y amigos es hacer que se sientan como en casa, como si pertenecieran, y como si no hubiera un lugar en el que yo preferiría estar que con ellos. Que son amados porque sí, son amados, y que la clase no sería la misma sin ellos. Todos somos familia, con un hogar real, y la verdad es que nos pertenecemos los unos a los otros.

Y por eso me encanta estar acá. Me encanta poder ver cómo Jesús hace un hogar en mi corazón y en el corazón de mis amigos y estudiantes, y al hacerlo, nos une a todos en una de las imágenes más cálida, más extraña y más maravillosa del hogar que jamás haya visto.

*Escrito por Cassie Gilboy, una de nuestras practicantes del año pasado quien nos visitó estas ultimas semanas para ayudar en el School of Hope.

Melanie Chandler